miércoles, 27 de agosto de 2014

Barranquismo por los Alpes Marítimos II (Francia)

08-2014

El dicho de "segundas partes..." no se cumplió y en esta ocasión la experiencia superó con creces a la primera en muchos aspectos. Durante la segunda quincena de julio, compartimos aventuras con nuestros amigos cántabros del blog de "Caimanejo".

Los Alpes Marítimos
Repetimos parte de los descensos de hace dos años y añadimos unos cuantos más; los que ya realizamos, los marcaré con un * y puedes ver los datos relativos a los mismos en el enlace colocado en las "notas",  que lleva al artículo del viaje de hace un par de años; los descensos no han cambiado gran cosa.

Badina en Aiglun (Foto Caimanejo)
El primer día quedamos en el pueblo de Sallagrifón, en un aparcamiento a la entrada, para comenzar con el Aiglun*; como siempre y al igual que el de la tarde, descensos muy frecuentados; esta vez, bajaban muy turbios, pero difrutamos de lo lindo. Una vez terminado el Aiglun, nos desplazamos al Riolan* y lo realizamos a continuación.

Clue de Riolán
Nos fuimos hasta Guillaumes para realizar al día siguiente "La Clue de Amén" *; el día amenzaba tormenta y el Amén* bajaba muy cargado y de color chocolate. Nos fuimos a hacer turismo a Entrevaux, precioso pueblo con un casco antiguo medieval espectacular. El tiempo se  arregló y decicimos hacer dos descensos cercanos: el Amarines que empalma con el Roudoule. El Amarines es sencillo pero disfrutón... enlaza directamente con el Roudoule, que tiene zonas engorgadas de gran belleza e intensidad. Dos actividades en una que nos dejaron un buen sabor de boca.

R12 en Amarines

Roudoule
Volvimos a Guillaumes; al día siguiente, subimos al Chaudan, para realizar el Amén tras el mismo. El Chaudan tiene una aproximación en un entorno alpino; es un barranco corto, bonito y cuajado de rápeles, destrepes, zonas muy encajadas y pequeños toboganes... Iba muy bien de agua y disfrutamos a conciencia.

Chaudan
 Una vez terminado nos movimos al Amén*; amenzaba tormenta y como no se puede hacer todos los días, sino los alternos,  lo dejaríamos para un par de días después.. Las tormentas no cesaron y el Amén* bajaba excesivo, así que lo dejamos pendiente para otra ocasión. Nos trasladamos al valle de Cians para ver como bajaban el Ratón y el Challandre* y hacerlos al día siguiente. El Ratón iba "alegre" y el Challandre no ofrecía problemas, así que fuimos a hacer noche en las pistas de esquí de las que parte el camino al Ratón.

Hacia la cabecera del Ratón
El Ratón es un descenso de unas 5-6 horas; en su interior se han producido accidentes y fallecimientos de barranquistas debido a crecidas, por lo que las guias e informaciones locales aconsejan salir del mismo antes de las 17h. Las tormentas son muy habituales en estos valles a partir de media mañana, siendo conveniente atender especialmente las indicaciones en este sentido.

A las 6 de la mañana toca diana con canciones de "Joselito"... y a las 7 ya estamos camino del famoso "Ratón". Ya en la cabecera, nos desplazamos con rapidez y observamos que baja con caudal haciendo que los rápeles cortos se compliquen; el rojo decora las paredes del cañón, otogándole una particular belleza...

Rápel en Ratón

En un rápel con pocas complicaciones, uno de los compañeros cántabros tiene un resbalón que le provoca una brecha en una ceja. La herida obliga a ponerle un aparatoso vendaje para afrontar el resto del descenso.


Tras más de tres horas encontramos el último escape, marcado con una señal; parece que queda poco, pero estabamos equivocados, lo que resta es técnico y entretenido y nos llevo casi dos horas más... que gozamos intensamente.

Rápel en oposición en Ratón
El descenso ha sido fuerte, pero el día aguanta y varios compañeros nos animamos a hacer el cercano Challandre*. La aproximación es interesante, entre un bonito bosque, pero nos cuesta más de la cuenta con el peto sin quitar y la soba matutina. Una vez en el cauce, se continúa por el mismo durante un cuarto de hora hasta el primer destrepe, donde nos terminamos de cambiar. Su primera parte es poco prometedora, andar y algún resalte; otra parte con algunos rápeles de interes y una último tramo verdaderamente espectacular, donde se concentran cascadas en un entorno de gran belleza.

R12 en Challandre
Tras otro corto sector de andar, llegamos a las últimas cascadas, cercanas a la carretera, donde finaliza el descenso.

Cascadas en Challandre

Tomamos rumbo al pueblo de La Bollene-Vesubie donde pasamos la noche para descender al día siguiente otro de los "clásicos" de esta zona, el Bollene. 

Cartél al comienzo del descenso
Estético barranco de aguas cristalinas, con abundante vegetación y donde los toboganes y saltos se repiten durante todo el recorrido. Al final del mismo, nos abandonaron dos de los compañeros cántabros, quedando cuatro para seguir descubriendo los siguientes descensos.

Salto en La Bollene


c12 en La Bollene

Ya con el grupo mermado, el descenso de la tarde fue el cercano "Duranus"; barranco al que se accede mediante un corto rápel de 10m. Siguen un par bonitas cascadas y un tramo de andar; otra zona con algún rápel de interés y llegas a una captación de agua donde el barranco pasa a estar prohibido. A partir de aquí el cañón se engorgaba y parecía ganar verticalidad. Desde la captación tomamos un sendero que retornaba a la carretera y a nuestro punto de partida.

R15 en Duranus
Al día siguiente acometimos el L´imberguet; iba corto de caudal pero es un descenso interesante y estético. En sus primeros 300m están protegidos no se puede progresar por el cauce, debiendo hacerlo por unas ferratas instaladas, al objeto de proteger una especia autóctona de cangrejo.

Cascada en Limberguet (Foto Caimanejo)

El resto del barranco es vertical y divertido, pasamos por otra captación donde es posible abandonar o seguir el cauce hasta conectar con el Vesuvie, que se atraviesa por una pasarela.

R21 a captación (Foto Caimanejo)
Por la tarde fuimos al Cramassouri otro descenso popular, lúdico y divertido que nos dejó muy buen recuerdo. En las guías, se indicaba que su salida daba al río Tinée, que bajaba desbocado y con un color cemento exagerado, y que había que atravesar para llegar al segundo coche.

Primeras pozas en Cramassouri
En las condiciones que estaba no era posible atravesar el cauce; mientras observabamos la salida vimos a un grupo que salía y que abandonaba el cauce por su margen derecha, por medio de una ferrata y subiendo a continuación por un sendero que llevaba donde están los coches en la cabecera. Acometimos la bajada que es de lo más recomendable, terminando en una hora escasa; y saliendo a continuación por donde habíamos visto al grupo, retornando al coche en algo menos de media hora.


Cramassouri
La siguiente jornada tuvo como objetivo "La Maglia", cuyo caudal era alto pero se podía realizar. Destacar que es un barranco cuya fama es a, mi juicio, merecida... acuatico, de aguas cristalinas, estético y con unos pasajes cavernosos de película.

Cascada en La Maglia

Pasaje cavernoso en La Maglia
Al día siguiente el Ruisseau de Planfaé fue el último barranco con Caimanejo y Alicia... Otro barranco lúdico, que se puede hacer sin cuerda si superas saltos y toboganes de hasta 15m.

Planfaé
Los siguientes días, los dos supervivientes, realizamos varios descensos más... mientras retornabamos hacia las cercanías de Marsella. El primero de ellos el Bertheou,  barranco encajado entre rocas rojizas que desemboca en el río Var. Hay que seguir unos metros por la margen derecha hasta tomar la senda que sube a la carretera.

Bertheou
El Pierrefeu fue el siguiente barranco que bajamos, descenso interesante que no puede acometerse todos los días. Puedes hacerlo con uno o dos coches. Con dos vehículos hay que subir camino de la localidad del Viejo Pierrefeu, un pintoresco y bello pueblo encaramado entre roquedos. La parte superior acomete un rápel de 25m y un buen tramo de andar con poco interés.

Zona encajada en Pierrefeu

Otra opción es entrar por el escape del puente y realizar el resto del descenso. De esta forma sólo hace falta un coche. En las guías la salida figura remontando el río Esterón; no es necesario, unos 150-200m antes del río se toma una senda por la márgen izquierda que retorna cerca del puente donde se accede al escape.

Cascada en Pierrefeu
Por la tarde descendimos el cercano Cuebrís, ubicado en la hermosa población del mismo nombre. Descenso corto y mantenido que comienza con un rápel  de 10m opcional desde un puente y culminando en una bonita cascada de 25m con dos vías, por seco y mojado. Nada más terminar, sale una senda por la márgen derecha que llega a unos campos de hortalizas; seguiremos por la parte derecha de los mismos hasta la senda balizada que retorna al pueblo.

R25 final del Cuebrís

Para finalizar este periplo nos movimos hasta el Verdón para descender el Ravin Main Morte*  que ya habíamos bajado hace dos años. Descenso seco pero de lo más interesante, con varios rápeles guiados y  tirolinas en fijo. El cauce termina en el Verdón, pero lo abandonamos un par de rápeles antes por una ferrata que, en varios tramos, remonta las verticales paredes que flanquean el Verdón hasta la carretera.

Tirolina en Ravin Main Morte


Ferrata de salida
Por esta temporada fue suficiente; nos ha permitido conocer en profundidad la zona y nos hemos quedado con las ganas de otros descensos más complejos que estan pendientes, así que amenazamos con volver...

Notas 
 Texto y fotos
José Mari Rey García

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