sábado, 17 de abril de 2010

Las aguas podridas de Navajún (La Rioja)



El manantial de aguas sulfurosas de las 'Aguas Podridas', en Navajún. 

Navajún es uno de los pueblos más meridionales de La Rioja Baja y mantiene un aspecto similar al de su construcción en el siglo XVI. Investigaciones toponímicas apuntan a que el nombre del pueblo proviene del vocablo prerromano "naba", que en euskera significa tierra llana (en relación a que su término municipal tiene igual distancia de norte a sur que de este a oeste). 

A dos kilómetros del pueblo, yendo por el camino que lleva a Aguilar y Cigudosa (Soria), están los manantiales de aguas sulfurosas de "las aguas podridas". Se caracterizan por su fuerte olor y por unos residuos blancos llamados "natas" que algunos utilizan como mascarillas faciales. Al igual que otros manantiales de los alrededores son frecuentados, sobre todo, por los vecinos de los pueblos de la comarca. Recientemente, el Ayuntamiento y la Reserva de La Biosfera han presentado un proyecto, a largo plazo, para recuperar estas fuentes, que permitirá habilitar algunas pozas para el baño.


Cerca del manantial hay un edificio que se usa como corral y que, antaño, era conocido como la 'casa de la Mena', situada en un paraje denominado 'los corrales de Virto'. Las gentes del lugar cuentan que, antiguamente, los dueños alquilaban habitaciones, e incluso el pajar, a personas que venían al manantial a tomar las aguas. 



La Novena
Estas aguas son muy conocidas por sus beneficios a la hora de tratar afecciones de la piel, como los eccemas. La novena, consistía en un ciclo de nueve días, durante el cual, cada día se aumentaba el número de vasos que se ingería. El primero uno, al día siguiente dos, el tercero tres... así hasta el noveno, que se tomaban nueve vasos. Como indica su nombre, y debido a su origen sulfuroso, las 'aguas podridas son particularmente 'duras' de tomar, al margen de sus propiedades terapéuticas.


MAPA

Texto y fotos
José Mari Rey García

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